Los hijos se han ido ya, los trajimos al mundo y los vimos nacer, crecer y madurar; ahora han tomado su camino. Estamos solos, tú y yo, como al principio. Volver a encontrarnos es una nueva aventura a pesar de que ya no estamos tan nuevos como cuando todo comenzó.
¿Sabremos estar a solas otra vez? ¿Qué haremos ahora si no tenemos a quien educar, corregir y atender durante el día? ¿Cómo será ahora nuestra relación? ¿Qué nos depara la vida?
Sin duda, muchas parejas que se han quedado con el nido vacío se han cuestionado éstas y otras preguntas. Se enfrentan con cierto temor a una nueva etapa de su matrimonio. Los cambios que además enfrentan por la edad, añaden misterio a lo que vivirán de ahora en adelante.
Es ahora cuando todo lo bueno que sembraron con los años en su relación de pareja empezará a dar resultados. Si el amor, la comunicación, la confianza, la fidelidad entre otros elementos, formaron las bases sólidas en las cuales su matrimonio descansa, sus temores e inquietudes pronto encontrarán respuesta.
¿Qué resultados vemos en los esposos que sembraron amor durante todos los años de matrimonio y ahora se encuentran solos de nuevo?
Estas parejas renuevan su sentido de compañía, de amistad y de cercanía espiritual durante la edad madura.
Son capaces de aceptar que no es malo que el nido esté vacío, ya que muchas veces han esperado años a que los niños estén mayores para tener más tiempo y libertad para compartir y realizar juntos nuevas actividades.
En estas parejas que han sobrevivido juntos el paso hacia la edad madura, dando cabida a su desarrollo personal, se observa un aumento de la satisfacción marital.
En este momento existe la oportunidad de una auténtica compañía; marido y mujer se conocen bien y pueden comprender que los intereses compartidos y un saludable respeto por la intimidad del otro no son mutuamente excluyentes.
Sienten que pueden envejecer juntos, compartir amistades, recuerdos y paseos.
Son parejas armónicas constituidas por personas que sortean con éxito la tarea central de la edad madura: el logro de la integridad. Esto implica la aceptación de sí mismo, de los otros y del hecho de que su vida es su propia responsabilidad.
Son personas que en alguna medida logran un sentido de armonía, libertad y paz interior. Son esposos que, a lo largo de su vida de matrimonio, aprenden a envejecer juntos.
¿Está usted listo para ello?
Eugenia Tamez
Fuente: Lafamilia.info

De la familia depende el éxito educativo de nuestros hijos. Puro sentido común que no hay que olvidar en unos momentos en los que se ha demostrado la crisis de valores que sufren jóvenes y adolescentes y cuando también se ha puesto en duda la eficacia del sistema educativo.
Ya se acerca el 22 de Mayo, día de la fiesta anual de Santa Rita de Casia. Una mujer enamorada de Jesús, que deseaba unirse íntimamente con sus sufrimientos. Rita quería a Jesús como su Esposo y Amado del alma.
Limosna significa “tener compasión”, “compadecerse”, sentir con el otro, ser solidario.
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